¿Sabías que el Schnauzer Gigante fue mensajero durante la Primera Guerra Mundial? Este perro de aspecto fiero pero de muy buen carácter, descendiente del Pinscher, es un excelente perro de guarda y compañía además de perro policía.
Aspecto
El Schnauzer Gigante es fuerte con extremidades musculosas y cabeza robusta y alargada. Puede pesar entre 30 a 40 kilos y medir hasta 70 cm -altura a la cruz-. Tiene una simpática barba -te recomiendo limpiarla después de cada comida- y sus cejas son un tanto enmarañadas. Hay quienes les cortan la cola y las orejas para darles un aspecto más “fiero”.
Su pelo es duro, áspero y apretado. Generalmente es de color negro pero también hay algunos con un manto “sal y pimienta”.
Carácter
En cuanto a su carácter podemos decir que es dominante y guardián de su territorio. Es un perro muy inteligente, dócil, equilibrado, astuto y aprende rápido por lo que es muy fácil adiestrarlo.
Siente admiración por sus dueños y suele ser muy juguetón pero es cauteloso con los extraños.
Cuidados
El Schnauzer Gigante es un perro que necesita hacer mucho ejercicio ya que si se aburre puede llegar a romper unas cuantas cosas
Su salud es generalmente buena pero como en todas las razas grandes su punto débil puede ser la cadera -suelen padecer displasia de cadera-.
Te recomiendo periódicos cortes de pelo y bastante ejercicio diario
Así como educamos a nuestros hijos -humanos- debemos hacerlo con nuestros hijos caninos 
Una de las enseñanzas fundamentales es la inhibición del mordisco. Esto significa que debemos enseñarle a nuestro amigo peludo a morder sin hacer daño.
Si prestas atención a una madre y su cachorro verás que ella se levanta y lo deja si éste le apreta en exceso las mamas cuando está lactando, así aprenderá que si lo vuelve a hacer se quedará sin su ración de comida. Los perros son tan inteligentes que le enseñan a sus cachorros a no ser bruscos para que cuando tengan los primeros dientes tengan cuidado al mamar de su madre. De esta forma el cachorro aprende a dominar la fuerza en sus mandíbulas.
Luego llega otra etapa fundamental en la inhibición del mordisco: cuando el cachorro juega con sus hermanos u otros perros.
Si durante sus juegos de mordiscos el cachorro muerde demasiado fuerte al perro con el que está jugando éste se lo dejará saber mediante alguna bocalización y si el cachorro insiste en morder fuerte el otro perro lo dejará solo, tal como le hacía su madre cuando la mordía fuerte mientras mamaba.
Cachorros en casa
Cuando un cachorro llega a casa de un humano debe aprender que somos más sensibles a sus mordidas que sus hermanos perros pero esta vez nos corresponde a nosotros enseñarles hasta cuánto pueden apretar sus mandíbulas 
Para educarlos nada mejor que recurrir a unos trucos con juguetes mordedores. Lo animaremos a morderlo moviéndolo alrededor de su cabeza o arrastrándolo por el suelo como para que lo “cace”. Si al tratar de morder su juguete nos toca con sus dientes se lo dejaremos saber gritando ¡ayyy!. Luego de unos segundos lo volvemos a intentar. Repetimos este juego durante unos diez minutos, máximo, como para no excitar demasiado a nuestro cachorrito.
Tal como lo hicieron su madre y hermanos, si el cachorro nos muerde fuerte durante el juego y a pesar de que hemos gritado él sigue sin controlar su mandíbula, lo dejaremos en la habitación dando por terminado el juego.
Educar a un perro adulto
Cuando se trata de educar a un perro adulto podemos usar comida en lugar de juguetes.
Una buena táctica es poner un trocito de comida en nuestra mano cerrada y arrimarla al hocico del perro, si nos muerde la mano gritamos ¡ayyy! y la retiramos inmediatamente.
Repetimos este paso hasta que el perro nos lama la mano. Cuando lo haga, abrimos la mano y le damos el trozo de comida. Pero si al querer coger la comida nos muerde la mano, volvemos al comienzo.
Debemos tener mucha constancia para que cada vez que juguemos con nuestro perro o le demos comida, recuerde las reglas del juego y sepa dominar su mordida
Este pequeño y simpático “copo de algodón” es conocido como Bichón Boloñés ya que es originario de Bolonia, Italia, entre los siglos XI o XII.
Desde el principio fue considerado como un perro de lujo por su hermoso pelaje blanco y gracias a su carácter tranquilo se convirtió en la mascota favorita de la clase alta renacentista de Italia.
También pasó a ser un obsequio muy apreciado entre la monarquía de la época. Princesas y damas de compañía los consideraban su mascota perfecta hasta que hacia finales del siglo XVIII aparecieron otras razas pequeñas como el Caniche o el Bichón Habanero.
Características del Bichón Boloñés
A pesar de su aspecto serio, el Bichón Boloñés es un excelente perro de compañía, tanto para niños como para gente mayor ya que es muy cariñoso y apegado a su dueño. Es juguetón, alegre y obediente, de verdad le gusta agradar a sus dueños y divertirse con ellos.
Es un perro pequeño cubierto de un pelaje largo, denso y rizado que no se debe cortar por lo que requiere cepillados diarios. Dentro de los cuidados especiales de esta simpática mascota se recomienda hacerlo caminar todos los días -le gusta mucho correr- y nunca debemos dejarlo solo.
Tiene las orejas largas y caídas, la cola curvada sobre la espalda y sus extremidades son cortas y musculosas. Es de color blanco aunque a veces puede presentar algunos “pelos rubios” que no son “bien vistos” si de exposiciones se trata. Sus ojos son grandes y negros y su altura varía entre los 25 y 30 cms. Puede pesar entre 3 y 5 kilogramos.
Requiere una dieta sana y equilibrada, ¿quien no?, a base de carne, pescado, arroz, pasta, verdura, queso, huevos o fruta.
Durante la primavera y el verano debemos realizarle una revisación periódica debajo de las orejas, en la zona perianal, inguinal, bajo las axilas y espacios interdigitales pues estas son las zonas más propensas a desarrollar infecciones en la piel de nuestro Bichón Boloñés.
¿Mi perro puede estar “deprimido”?
Sí, tal como te puedes sentir tú de vez en cuando, sólo que él no te puede decir lo que siente ni pedir ayuda.
Una de las causas de su depresión puede ser nuestra relación con él. Por ejemplo, si no le estamos prestando la atención adecuada, o no le hacemos suficiente caso se sentirá “abandonado”. O tal vez esté aburrido pues pasa demasiado tiempo solo.
El hecho de que viva atado o encerrado también puede causarle depresión a nuestro perro.
En fin, puede que nuestro amigo peludo se sienta deprimido por varias razones pero que dependen, en su mayoría, de nuestro comportamiento para con él, por lo que solucionar ese problema puede ser muy fácil. Sólo debemos mejorar la atención que le prestamos. Claro que si ya lo intentamos y no vemos mejoría, debemos llevarlo a un especialista para que descarte que se trata de una enfermedad física en lugar de un problema psicológico, y, por supuesto, nos orientará sobre la mejor forma de ayudar a nuestra mascota.
A pesar de que no existen fármacos específicos para tratar la depresión canina, he leído que en algunos casos se les pueden administrar los fármacos que usamos los humanos pero insisto, lo más acertado es mejorar nuestra relación con el perro. Por ejemplo, si tiene que pasar mucho tiempo solo durante el día, déjale puesta la televisión o la radio para que escuche algún ruido y no se sienta tan solo. Recuerda que entre nosotros y los perros no hay tanta diferencia y que también nos gusta escuchar música para mitigar nuestra soledad
Y recuerda que salir de vacaciones con tu perro ya no es un problema pues hay muchos hoteles que admiten mascotas en todo el mundo